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Fontaneros Toledo

Purga de radiadores y circuitos hidráulicos: guía para mejorar la eficiencia de la calefacción

¿Cuál es la mejor manera de purgar los radiadores?

Purgar los radiadores es la mejor manera de eliminar el aire atrapado y mejorar la eficiencia del sistema de calefacción. Antes de empezar, apaga la calefacción y deja que los radiadores se enfríen. Reúne las herramientas necesarias: llave de purga (o destornillador plano si tu válvula lo requiere), un recipiente para recoger el agua y un paño para limpiar. Trabaja con cuidado para evitar quemaduras por agua caliente.

Localiza la válvula de purga en la parte superior del radiador, normalmente en un extremo. Inserta la llave de purga y abre ligeramente la válvula para dejar escapar el aire; escucha el silbido característico. Cuando empiece a salir agua de forma constante, cierra la válvula de inmediato y apágala de nuevo. Coloca el trapo debajo para recoger cualquier goteo y evita salpicaduras.

Después de purgar, revisa la presión de la caldera. El purgado puede hacer que baje la presión; si es necesario, utiliza la válvula de llenado para subirla a la marca recomendada, normalmente entre 1 y 1,5 bar cuando el sistema está frío. Una vez restaurada la presión, vuelve a encender la calefacción y, si hay más radiadores con aire, repite el proceso.

Al terminar, verifica que todos los radiadores se calienten de forma uniforme y sin ruidos extraños. Si algún radiador sigue teniendo zonas más frías en la parte superior, puede ser necesario purgar de nuevo o revisar las válvulas. Realizar purgas periódicas ayuda a mantener la calefacción eficiente y a reducir el consumo.

¿En qué orden debo purgar los radiadores?

Para la purga de radiadores de un sistema de calefacción, conviene seguir un orden que facilite eliminar el aire atrapado. En general, se recomienda empezar por el radiador más alejado de la caldera o el que esté en la posición más alta, ya que el aire tiende a acumularse en puntos elevados y lejanos. Antes de iniciar, apaga la caldera, deja que el sistema esté frío y ten a mano un cubo o trapo para recoger posibles goteos y la herramienta adecuada para purgar (purga con tornillo/llave, según el modelo).

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Continúa con la purga del siguiente radiador en la ruta hacia la caldera, es decir, de arriba hacia abajo y de los extremos más lejanos hacia el centro del circuito. Al purgar, el aire saldrá primero por el purgador y, cuando salga únicamente agua sin burbujas, cierra la válvula y revisa que la presión del sistema se mantenga dentro del rango recomendado. Si al purgar la válvula desciende la presión, añade agua al circuito siguiendo las indicaciones del fabricante y el manómetro.

Una vez purgados todos los radiadores, enciende la caldera y deja que el sistema se caliente para verificar que cada radiador se calienta de forma uniforme. Si algún radiador presenta burbujas o zonas frías, repite el purgado de ese radiador en concreto hasta que salga agua sin burbujas y sin fugas. Este orden facilita que el aire no quede atrapado en secciones intermedias y mejora la eficacia de la purga.

¿Cómo saber si un radiador está bien purgado?

Un radiador está bien purgado cuando ya no quedan burbujas de aire y se calienta de forma uniforme. Si notas que la parte superior permanece fría o escuchas gorgoteos, es señal de que aún hay aire atrapado. Purgar correctamente el radiador facilita la circulación del agua y mejora la eficiencia del sistema de calefacción.

Procedimiento para saberlo: apaga la caldera y espera a que se enfríe. Localiza la válvula de purga en la parte superior del radiador y, con una llave de purga adecuada, ábrela ligeramente. El aire sale en pulsos; cuando deja de salir aire y empieza a salir agua de forma constante, cierra la válvula. Mantén un paño para evitar salpicaduras y recoge el agua que pueda salir.

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Después de purgar, verifica que el radiador se caliente de forma progresiva y uniforme cuando la calefacción está en marcha. Comprueba también la presión de la caldera; si sube tras el purgado, debe estabilizarse dentro del rango recomendado por el fabricante (habitualmente entre 1 y 2 bar). Si persiste una zona fría o el gorgoteo, podría haber aire en otros radiadores o una fuga que requiera revisión.

¿Qué radiador hay que purgar primero?

Para purgar correctamente un sistema de calefacción, lo primero a decidir es qué radiador purgar primero. En la mayoría de instalaciones, se recomienda empezar por el radiador más alejado del calderín o por el que esté en el punto más alto de la instalación, ya que es donde tiende a acumularse más aire.

Purgar ese radiador inicial facilita la expulsión del aire atrapado y ayuda a que el agua circule mejor por el resto del circuito. Al liberar el aire en la zona más alta, se reduce la posibilidad de que se formen burbujas que afecten al rendimiento de otros radiadores.

Una vez purgado el radiador más alejado o más alto, continúa con los demás, aplicando el mismo criterio: purga primero los que estén más altos o más alejados y, poco a poco, ve descendiendo hacia los radiadores cercanos al calderín.

En instalaciones con varias plantas, empieza por la planta superior y luego sigue con las plantas inferiores, siempre manteniendo el criterio de principio: radiadores más altos o más lejanos primero, para facilitar la eliminación de aire en todo el sistema.

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